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En la Diócesis de Texcoco se vivió una gran movilización en defensa de la vida, el día 22 de Junio de 2008, participaron más de 8 mil personas, la concentración tuvo dos puntos de inicio: avenida Juárez Sur y Norte, y en cada uno de estos puntos, tuvimos participación como Asociación y hablamos a favor de los Derechos Humanos del Concebido.
En un ambiente muy organizado, gracias a la coordinación del Padre Jorge, Escuela de pastoral, y otros grupos fue muy notable todas las estrategias para que todos nos sintiéramos acogidos en una ambiente a favor de la vida
Fue impactante ver como la gente se iba concentrando para iniciar la marcha, llevaban pancartas a favor de la vida, elaboradas en su mayoría por ellos y algo muy significativo era ver el logotipo de Derechos del Concebido A.C. así como también como predominaban los colores blanco y rojo, el grito de la consigna de entre tantos era “Yo soy la Voz de los que no tienen Voz”.
Impresionante ver como la gente participo libre y consiente en defensa de la vida, en comunión, en una sola voz, para que se reconozca el valor primordial de todo ser humano: la vida, desde el momento de la concepción.
El Señor Obispo Mons. Carlos Aguiar Retes, nos motivo para seguir adelante en defensa de la vida, así también en un ambiente festivo, entre cantos alabanzas, porras, escuchamos tres ponencias, el aspecto jurídico, medico y la mujer ante la realidad del aborto. Después unidos como iglesia vivimos y compartimos la celebración Eucarística, Gracias a Dios Providente que anima nuestra vida y seguir difundiendo la cultura de la vida, hoy y siempre.
Dios bendiga a todos los que “Son Voz de los que no tienen Voz”
“Se un héroe y salva muchas vidas”, Contáctanos Derechos del Concebido A.C. Jalapa 35 Int. 2 Col Roma, Tel 52073578 – 55113922, derechosdelconcebido@yahoo.com.mx.
Homilía de Mons. Carlos Aguiar Retes
Escrito por Notidi ócesis de Texcoco
LUNES, 23 DE JUNIO DE 2008
Domingo 22 de junio de 2008.
“No teman a los hombres, no hay nada oculto que no llegue a descubrirse, no hay nada secreto que no llegue a saberse, lo que les digo de noche repítanlo en pleno día y lo que les digo al oído pregónenlo desde las azoteas”, así nos dice Jesús hoy, en este Evangelio, que no esta escogido para esta manifestación de la vida sino para toda la Iglesia Universal, en este domingo, y sin embargo pareciera dirigido a nosotros especialmente, diciéndonos Jesús que debemos de buscar la verdad, no tener miedo a anunciarla, a pregonarla, tenemos que de ser testigos de la verdad y en este sentido se unen también las palabras finales del Evangelio: “A quién me reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre que esta en los cielos pero al que me niegue delante de los hombres yo también lo negare ante mi Padre que esta en los cielos”. Ésta es nuestra recompensa, Cristo nos reconocerá como sus hijos, como sus discípulos y nos hará entrar en el reino de los cielos porque nosotros le hemos dado lugar en nuestro corazón, porque nosotros lo hemos anunciado a los demás con nuestra vida, porque hemos aceptado los valores que nos ha propuesto, los hemos hecho nuestros y los transmitimos a los demás.
Es cierto que en esta sociedad, en el momento que vivimos, una de las cosas más difíciles es transmitir a la siguiente generación los valores que hemos recibido los de más edad. Las discusiones y bloqueos generacionales que son típicos y que están siempre presentes a lo largo de la historia de la humanidad, se han intensificado y las dificultades se han pronunciado porque, estamos en una sociedad en transición, en una sociedad en la que se desmorona con facilidad el modelo cultural; la conducta vigente por los hábitos y tradiciones anteriores, ya no son en sí mismos recogidos por las nuevas generaciones. Por eso aquí es donde entra la importancia del testimonio, porque el testimonio es lo que hace que tenga una fuerza increíble la transmisión de un valor. Cuando nosotros somos coherentes damos un testimonio muy por encima de cualquier testimonio que pueda traer la ley por sí misma, o la que pueda transmitirse por lo medios de comunicación social, y de ahí la importancia nuestra de que, todos nosotros fieles de una Iglesia, en este caso de la Iglesia Particular de Texcoco, crezcamos en dar este testimonio de vida. Fíjense como nos dice la segunda lectura que escuchábamos de San Pablo: “por un hombre, Adán, entro el delito y la muerte pero por otro hombre, Jesucristo, entro la gracia y la vida, de quién queremos ser seguidores, evidentemente de Cristo que nos da la gracia y nos ofrece la vida”, por ello es que debemos intensificar nuestro conocimiento personal de Jesucristo, tenemos que intensificar las maneras cómo acercarnos a la palabra de Dios, la manera cómo organizarnos, articularnos entre nosotros para que los problemas que se nos presentan no nos tomen de sorpresa, aislados, y los tengamos que afrontar de manera individual.
Es hermoso vernos aquí, es hermoso entender que no estamos solos, que somos muchos más los que propugnamos por la vida y por la convivencia fraterna que aquellos que, lamentablemente por sus experiencias, muchas veces tan negativas, se vuelven agresores de la vida, tenemos que ser pues, testigos de la verdad. A veces nos podrá pasar como nos dice la primera lectura del profeta Jeremías, que nos agreden, que intentan el mal directamente para nosotros, pero si tenemos la fuerza de la fe nadie nos podrá vencer, porque Cristo ha vencido la muerte, porque Cristo es la verdad, el camino, la vida; esto lo tenemos que hacer nuestro y transmitirlo como Iglesia Local.
Por eso estoy muy contento de esta mañana, estoy muy contento por que su presencia yo sé, que es de cada una de nuestras parroquias, de la gente más comprometida; en ustedes veo en sus rostros y en sus personas nuestra esperanza, yo sé que a través de ustedes podemos llegar a muchos más y llegando a muchos más podemos hacer que la levadura del Evangelio sea el fermento de la vida de nuestra sociedad. Hermanos, por eso quiero leer este trocito del Evangelio que escuchábamos, dirigido para nosotros: “No es verdad que se venden dos pajarillos por una moneda, sin embargo ni uno solo de ellos cae por tierra si no lo permite el Padre, en cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza están contados, por lo tanto, no tengan miedo porque ustedes, valen mucho más que todos los pájaros del mundo”, que así sea. |