MÉXICO, lunes, 3 septiembre 2007 (ZENIT.org-El Observador).- Un centenar de especialistas en derecho, bioética, medicina, educadores y otros actores sociales se estuvieron reuniendo a raíz de que el pasado 6 de junio, a título personal como químico y sacerdote, como ciudadano mexicano y católico, monseñor. Pedro Agustín Rivera Díaz presentara ante los medios de comunicación social una propuesta de «Declaración de los Derechos Humanos del Concebido».
Con este esfuerzo conjunto se llegó a una nueva redacción de aquel documento, que fue presentada en la ciudad de México el 28 de agosto pasado.
La declaración será presentada ante las Cámaras de Diputados y Senadores, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, la Suprema Corte de Justicia, la Procuraduría General de la República, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la Conferencia del Episcopado Mexicano, la Organización de las Naciones Unidas, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y otros organismos, hasta obtener un aval universal.
En la definición de términos se señala cómo a partir de la evidencia científica se puede determinar con exactitud el momento del inicio del embarazo, que coincide con el inicio de la vida. La promoción de tan importante documento fue asumida por la Asociación Derechos del Concebido (Comunicación con Criterio A.C.).
Monseñor Pedro Agustín Rivera Díaz en la presentación de la Declaración reconoce que «anteriormente no se planteaba el deber de reconocer los derechos del concebido, dado que, en términos generales, éste no corría más riesgo que el derivado de su viabilidad biológica dentro del seno materno, es decir, de su capacidad innata, así como de las condiciones prenatales».
«Las circunstancias han cambiado y ahora parecen existir derechos a la salud y a la vida de los concebidos que no coinciden con los correspondientes derechos de sus madres --añade--. Es necesario que los derechos del concebido prevalezcan sobre otros intereses, sobre todo si entran en conflicto con ellos».
Declaración de los derechos humanos del no concebido
Principio 1.- Todo Concebido, varón o mujer, discapacitado o no, disfrutará de los derechos enunciados en esta Declaración.
Principio 2.- Todo Concebido tiene derecho a que se le reconozca como un individuo de la especie humana y, por lo mismo, cuenta con todos los derechos humanos reconocidos por la ONU, por los organismos internacionales y por las constituciones de los Estados.
Principio 3.- Todo Concebido tiene derecho a que se le reconozca su individualidad, en tanto que su código genético propio es único e irrepetible y, por lo mismo, diferente al de sus progenitores.
Principio 4.- Todo Concebido tiene derecho a que se reconozca y respete en él, el valor supremo de la vida, desde el momento de la concepción hasta su muerte natural y, por lo mismo, deberá ser respetado y cuidado este derecho a lo largo de todo su proceso de vida en el seno materno y, una vez nacido, fuera de él.
Principio 5.- El valor supremo de la vida del Concebido debe ser el principio rector de quienes tienen la responsabilidad de velar por su desarrollo integral. Dicha responsabilidad recae, en primer término, en su padres, y de manera subsidiaria en sus demás familiares, en la sociedad y en el Estado.
Principio 6.- Todo Concebido deberá ser protegido de cualquier tipo de discriminación por motivo de raza, etnia, condición genética, sexo, origen social, situación económica, de él o de sus progenitores.
Principio 7.- El Concebido es un individuo en desarrollo, con sus derechos específicos, que no puede reclamarlos ni exigirlos por razones propias de esta etapa de su vida, por lo que se impone a sus padres, a la sociedad y al Estado la obligación irrenunciable de velar por su respeto.
Principio 8.- Todo Concebido, para el pleno y armonioso desarrollo de su individualidad, deberá hacerlo bajo el amparo y responsabilidad de sus padres y, en todo caso, en un ambiente de afecto y de seguridad. La mujer embarazada deberá contar con los cuidados propios y atenciones especiales de este periodo.
Principio 9.- Todo Concebido dispondrá de las oportunidades y servicios dispensados por la ley y por otros medios, en condiciones de libertad y dignidad, para que pueda desarrollarse física, mental, espiritual y socialmente, en forma integral; con este fin deberán proporcionarse, tanto a él como a su madre, cuidados especiales.
Principio 10.- Todo Concebido tiene derecho a una nacionalidad, y el Estado deberá reconocer y proteger todos sus derechos.
Apoya Cardenal Rivera Carrera Jornada Nacional por la Vida
Diversos grupos de la sociedad civil, a iniciativa de la asociación Derechos del Concebido, se han organizado para celebrar la vida en el Ángel de la Independencia el próximo 17 de febrero 2008, de las 11:30 a las 13:00 hrs. Este evento forma parte de la Jornada Nacional por la vida, la familia y México, que simultáneamente se estará realizando en Querétaro, Guadalajara, Guanajuato, San Luis Potosí y San Andrés Tuxtla.
Ante esta acción, el Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México, extendió una carta en la que manifiesta su apoyo e invita a todas las personas de buena voluntad a hacer presencia en Ángel de la Independencia.
Benedicto XVI estimula el «debate público» sobre la vida humana
Después de que la ONU aprobara la moratoria contra la pena de muerte
CIUDAD DEL VATICANO, (ZENIT.org).- Benedicto XVI estimuló es el debate público sobre el carácter sagrado de la vida humana.
El Papa presentó su propuesta después de haber aplaudido la resolución adoptada el 18 de diciembre pasado por la Asamblea General de las Naciones Unidas «por la que se llama a los Estados a instituir una moratoria en la aplicación de la pena de muerte».
«Deseo que esta iniciativa estimule el debate público sobre el carácter sagrado de la vida humana», sugirió en un largo discurso pronunciado en francés a los embajadores de 176 países acreditados en el Vaticano.
La Santa Sede, aseguró al hacer un balance del estado del planeta, «no dejará de reafirmar estos principios y estos derechos fundados sobre lo que es esencial y permanente en la persona humana».
«Es un servicio que la Iglesia desea ofrecer a la verdadera dignidad del hombre, creado a imagen de Dios».
Desde esta perspectiva deploró «los continuos ataques perpetrados, en todos los continentes, contra la vida humana».
Asimismo recordó «junto a tantos investigadores y científicos, que las nuevas fronteras de la bioética no imponen una elección entre la ciencia y la moral, sino que más bien exigen un uso moral de la ciencia».
Asimismo lamentó «los ataques preocupantes contra la integridad de la familia, fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer».
«Los responsables de la política, de la orientación que sean, deben defender esta institución fundamental, célula básica de la sociedad. ¡Qué más se puede decir!», exclamó.
Guadalajara, Jal., 21 de enero. El cardenal de esta ciudad, Juan Sandoval Íñiguez, llamó a los feligreses a rechazar la legalización del aborto y se pronunció en contra de que la práctica se extienda.
En su columna semanal La palabra del pastor, que publica en Semanario, órgano oficial de difusión de la arquidiócesis, señaló: "los medios dieron cuenta hace unos días de que la alta comisionada de las Naciones Unidas alabó a dos estados y al Distrito Federal por haber despenalizado el aborto. Les echó las flores y, al tiempo, urgió a todos los estados de la República a que hagan lo mismo, para que se pueda matar en todo México impunemente".
Abundó: "hay que decir (...) que el aborto es un crimen; eso que quede claro. Va contra el ser humano y la vida que es sagrada. Dios nos dejó un mandamiento: No matarás y, por tanto, debemos respetar la vida de los demás; también la de los no nacidos, que son seres humanos".
Agregó que se debe cumplir la Constitución, la cual ordena, añadió, que la vida del ser humano sea respetada desde su concepción hasta la muerte.
Artículo publicado el 22 de enero del 08 en el periódico: La Jornada Sección: Sociedad y Justicia Pág. 40
Organización pro vida de España emite Declaración de Derechos del Niño por Nacer
1. Se entiende por niño por nacer a todo ser humano desde el momento de la concepción, es decir, desde la penetración del óvulo por el espermatozoide, hasta el momento de su nacimiento.
2. El niño por nacer goza de todos los derechos establecidos en la Convención sobre los Derechos del Niño y tiene derecho a una protección especial, más que cualquier otra persona, por parte de la familia, el Estado y la sociedad. En todas las decisiones y medidas que tomen o en que intervengan instituciones públicas o privadas, así como órganos legislativos, judiciales o administrativos, es de consideración primordial el interés superior de la persona por nacer.
3. España, su Gobierno y su Estado reconocen y garantizan el derecho a la vida y a nacer de todo niño por nacer. El niño por nacer, como todo ser humano, tiene el derecho inalienable a la vida como primer derecho, fuente y origen de todos los demás derechos humanos.
4. España, su Gobierno y su Estado reconocen y garantizan el derecho del niño por nacer y su madre a la asistencia médica necesaria y a recibir el tratamiento y el cuidado especial que requiera su situación particular.
5. España, su Gobierno y su Estado reconocen y garantizan el derecho del niño por nacer a ser concebido y crecer en su medio ambiente natural, el seno materno.
6. España, su Gobierno y su Estado reconocen y garantizan la igualdad de derechos de todos los niños por nacer, dentro o fuera del seno materno, quienes no podrán ser discriminados ni seleccionados en razón de su patrimonio genético, características físicas o biológicas.
7. España, su Gobierno y su Estado consideran discriminatorio calificar al niño por nacer como deseado o no deseado.
8. España, su Gobierno y su Estado reconocen y garantizan el derecho a la integridad física del niño por nacer y se compromete a adoptar medidas para la prohibición de los procedimientos o técnicas que afecten o detengan su normal desarrollo y crecimiento.
9. España, su Gobierno y su Estado reconocen y garantizan el derecho del niño por nacer a no ser manipulado genéticamente ni clonado.
10. España, su Gobierno y su Estado reconocen y garantizan el derecho del niño por nacer a no ser sometido a procedimientos que afecten su dignidad, integridad e identidad.
El aborto es y seguirá siendo un crimen, asegura autoridad del Vaticano
VATICANO, 28 Ene. 08 / 03:28 am (ACI).- Para la Iglesia el aborto es y seguirá siendo un crimen, afirmó Mons. Mons. Francesco Coccopalmerio, Presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, durante una conferencia de prensa realizada este martes con motivo de los 25 años del Código de Derecho Canónico.
Al responder las preguntas de los periodistas, el Arzobispo manifestó que si bien el actual código se ha renovado, dado que "como toda obra humana siempre se puede renovar, mejorar, y volver a hacer en un determinado tiempo", la posición de la Iglesia frente al aborto, no ha cambiado y seguirá siendo la misma, es decir defenderla desde la concepción hasta la muerte natural.
Según el sitio web Katholisches.info, Mons. Coccopalmerio aseguró que el Código de Derecho Canónico no solo contiene "normas a cerca de la estructura de la Iglesia" sino también premisas para los creyentes a cerca de sus "derechos y obligaciones", que tienen como fundamento "la Voluntad de Dios".
El Prelado también anunció la realización en el Vaticano de un congreso titulado "El derecho canónico en la vida de la Iglesia a la luz del magisterio papal".
En el entorno de un nuevo momento para el semanario Criterio del Tercer Milenio, recordamos a todos los lectores, la Carta a las Familias de Juan Pablo II emitida en 1994 cuyo mensaje cobra más vigencia que nunca. Obligados por esta invitación atemporal con el propósito de que los hombres y mujeres de todos los tiempos, puedan enfrentar los retos que la dinámica de vida les impone, es necesario tener presente este mensaje.
Las familias del Tercer Milenio se ven sometidas a exigencias que trastocan la vida cotidiana: a partir del proceso económico de libre mercado desde 1990, las telecomunicaciones y la economía, han subordinado la vida cultural, social y familiar del individuo. En la dinámica de la inmediatez (la comida, lo desechable, el Internet), conlleva la finitud (todo acaba por ser anterior, anticuado y por tanto reemplazable), orienta al individuo a pasar por alto su valor y dignidad propias de su humanidad que le permite dimensionar su valor espiritual. Las relaciones desechables, la cosificación del hombre mismo, el desempleo a la vez de la actividad profesional tan buscada por la mujer, el uso desmedido de la sexualidad, la concentración de las ciudades y por ende, la necesidad de mayores servicios y movilidad, el consumismo, la fragilidad moral cuya ética subjetiva minimiza los actos en sí mismos, ha llevado al hombre y la mujer a carecer de herramientas para vivir la verdad y el amor como elementos de elección consciente y libre.
Es bien sabido que las cifras de jóvenes delincuentes y pandilleros así como niños tanto en situación de y en la calle, van en aumento. La violencia intra familiar se ha convertido en un flagelo que requiere la movilización de fuerzas de la seguridad social, para identificar, proteger, separar y atender psicológicamente a todos los que, sujetos de la frustración y desesperación, se hallan en tales circunstancias. La falta de educación, la vida promiscua, el acceso al dinero fácil, los compromisos de la delincuencia, la economía informal, las enfermedades y la falta de dinero entre otras muchas, son causas visibles de la desintegración de la familia nuclear. Sin embargo, la falta del conocimiento del propio ser y su valía, disminuye notablemente cualquier posibilidad de comenzar por una pastoral familiar efectiva.
La caridad con la fragilidad humana resulta ya insuficiente. La acción de todos los colaboradores de la iglesia debe enfocarse con fuerza y decisión, a una estrategia clara, que permita abordar a cada individuo en su propia realidad y orientar su sufrimiento y desesperanza, en la oportunidad de saberse de grandes fuerzas y capacidades como ser humano espiritual, para comenzar a hacer en la libertad de la verdad del amor de Dios, una verdadera unión fraterna colaborativa. Es tiempo de encontrar las coincidencias de los hombres, es tiempo de trabajar para todos, es tiempo de saber que tenemos una sola oportunidad de ver por el bien común para una vida mejor. Juan Pablo II lo sugirió en 1994 y como entonces, todos los días son tiempos adecuados y pertinentes para cambiar la realidad de las familias desde los individuos en su ser, saber y hacer.
Madre inglesa entregó su vida por salvar a su hijo varón
LONDRES, 29 Ene. 08 / 06:30 am (ACI).- "Si voy a morir, mi bebé vivirá". Con estas palabras, Lorraine Allard, una madre inglesa de 33 años de edad, respondió a los médicos que le plantearon abortar al hijo que esperaba para someterla a un tratamiento de quimioterapia contra el avanzado cáncer que padecía.
Lorraine y Martyn Allard tenían tres niñas: Leah, Amy y Courtney, de diez, ocho y casi 2 años respectivamente, cuando supieron que el hijo por nacer sería varón.
A los cuatro meses de embarazo, Lorraine comenzó a padecer fuertes dolores de estómago. Las pruebas arrojaron que tenía varios tumores en el hígado, producto de un cáncer que había avanzado en silencio por años. La noticia fue devastadora.
"Lo médicos dijeron que no podían hacer nada contra la enfermedad porque estaba embarazada. Ella les dijo inmediatamente que no se desharía del bebé", recuerda Martyn.
El pequeño Liam nació el 18 de noviembre pasado, a las 25 semanas de gestación.
Se programó una cesárea en el Hospital de la Universidad Norfolk y Norwich, pero Liam nació una semana antes de la fecha prevista por parto natural. Pesó poco más de 500 gramos y recibió un beso de su madre antes de ser introducido en la incubadora.
A pesar de su estado prematuro extremo, los médicos confían en que saldrá adelante. Lorraine comenzó un agresivo tratamiento contra el cáncer tras el parto, pudo sostener a su hijo en brazos en varias ocasiones pero falleció el 18 de enero pasado.
"Lorraine siempre mantuvo una actitud positiva, tuvo fuerza para sostenernos a ambos. Siempre supimos que las cosas no estaban bien, pero permitir que Liam naciera fue su máxima alegría", agrega.
Martyn asegura que Lorraine "estaba decidida a darle la mejor oportunidad para sobrevivir y la alegró mucho el hecho de no ser sometida a una cesárea porque no necesitó recuperarse de la operación, pudo someterse a la quimioterapia sin ser hospitalizada y visitó a Liam varias veces".
Liam ha respondido bien a los cuidados y se espera que pueda llegar a casa a principios de marzo.
"Los médicos nos dijeron que el cáncer no tenía cura, aunque trataron de disminuir los tumores. El día que murió, Lorraine llevaba dos semanas sin comer y no podía beber. Su muerte fue muy pacífica, me tomó la mano y nos abrazamos, su corazón se apagó", recuerda Martyn y asegura que ha decidido que cuando Liam crezca no le dirá que su madre murió por él, sino que se aseguró de darle la oportunidad de vivir.